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Los servicios públicos ocupan el primer lugar en nuestra lista de las industrias más críticas del mundo

Tom Nation


Cuando Vertiv evaluó las industrias más críticas del mundo, los servicios públicos obtuvieron el primer lugar.

Esto no debería de ser una sorpresa para los profesionales de los centros de datos, quienes utilizan arquitecturas de potencia de alta disponibilidad para proteger sus equipos de hasta la más mínima alteración del suministro eléctrico. A pesar de los avances en energías renovables y generación en el sitio, la mayoría de los centros de datos siguen dependiendo de la red eléctrica.

Además, el mundo depende cada vez más de los centros de datos—los servicios en la nube y las coubicaciones fueron la quinta industria más crítica en nuestro informe—y sin duda no es el único que depende de la red eléctrica. Casi todas las industrias analizadas, desde servicios financieros hasta transporte masivo y fabricación, se paralizarían por un corte eléctrico prolongado. No solo dependemos directamente de los servicios públicos en nuestros hogares y lugares de trabajo. Asimismo, los servicios que utilizamos diariamente en nuestro mundo cada vez más digitalizado dependen más y más de los servicios públicos.

Esta dependencia fundamental y las consecuencias resultantes de una interrupción hicieron que los servicios públicos fueran el líder indiscutible en nuestra clasificación.

Sin embargo, al igual que otras industrias críticas, muchos de nosotros damos por sentado la disponibilidad del suministro eléctrico. Muy pocos de quienes están leyendo este artículo en su computadora se despertaron esta mañana preguntándose si experimentarían un corte eléctrico.

Esto es algo impresionante cuando se toma en cuenta la complejidad de la red eléctrica. La red eléctrica de EE. UU fue calificada recientemente por la revista Scientific American como la “máquina interconectada más grande de mundo” y de acuerdo con esta revista, consiste en “más de 7.000 centrales eléctricas, 55.000 subestaciones, unos 257.495 kilómetros de líneas de transmisión de alta tensión y millones de kilómetros de líneas de distribución de baja tensión”.

Esta red de sistemas físicos y digitales interdependientes debe trabajar en conjunto para cubrir la demanda eléctrica y al mismo tiempo evolucionar para adaptarse a los cambios tecnológicos y a las fuentes de energía. Al igual que cualquier gerente de centros de datos que haya intentado modernizar una instalación existente, implementar la tecnología no es tarea fácil, tal como la industria de los servicios públicos está haciendo con la tecnología de la red eléctrica inteligente, sin interrumpir los servicios.

Sin embargo, como muestra el Informe de cortes eléctricos de Vertiv, una recopilación de los cortes eléctricos comunicados públicamente en EE. UU., la industria ha tenido gran éxito en su temprano esfuerzo por modernizar la red eléctrica. Aunque no son infrecuentes, la mayoría de los casos de cortes eléctricos tienen un alcance limitado y muchos están relacionados con el clima.

Además de la implementación de la tecnología de la red eléctrica inteligente, la industria de los servicios públicos ha tenido que adaptarse a los cambios en las fuentes de combustible utilizadas para generar energía, particularmente el gas natural y la energía renovable, y algunas personas piensan que esto podría comprometer la confiabilidad.

Sin embargo, mientras la industria parece estar gestionando este cambio de manera eficiente, otra amenaza potencialmente más seria se encuentra al acecho: la seguridad digital. A medida que la red eléctrica depende cada vez más de las computadoras, esta se vuelve más vulnerable a los ataques cibernéticos, como ocurrió con el exitoso ataque a la red eléctrica de Ucrania en 2015. Al igual de todas las industrias que están conectando dispositivos a través de la red y volviéndose más digitalizadas, los servicios públicos deben desarrollar planes para proteger sus redes contra una amenaza impredecible: los terroristas cibernéticos.

La buena noticia es que en la actualidad la red eléctrica es más confiable que nunca. La mala noticia es que resulta prácticamente imposible evitar fallos aislados en un sistema tan amplio, complejo y expuesto, y empiezan a vislumbrarse nuevas amenazas.

Con tantas industrias críticas dependientes de la red eléctrica, la necesidad de una infraestructura crítica para proteger los sistemas contra las interrupciones de la red eléctrica sigue siendo fundamental para continuar usando la tecnología y mejorar la manera en que trabajamos y vivimos.

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