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¿Su futuro incluye un centro de datos de cuarta generación?

Peter Panfil •

En 2012, empezamos a vislumbrar la aparición de la tercera generación, impulsada por el rápido crecimiento de la informática en la nube.

Con el fin de gestionar mejor ese crecimiento, los grandes proveedores de colocation y servicios en la nube aprovecharon su influencia en el mercado para impulsar innovaciones en el diseño de centros de datos que les permitieron pasar del enfoque de la segunda generación hasta dar soporte a una situación futura en donde la organización pudiera crecer dentro de un enfoque más flexible que les permitiera añadir más capacidad gradualmente a medida que fuera necesaria. De hecho, les dijeron a los fabricantes y diseñadores de equipos de centros de datos: queremos instalar lo que necesitamos, cuando lo necesitamos y al menor coste posible.

Nos referimos a ella como la generación de la nube y, aunque representa un porcentaje creciente de la capacidad total de la industria, en realidad equivale a un porcentaje mucho menor del número total de instalaciones. Según un reciente estudio realizado por IHS, el colocation y los servicios en la nube representan el 40 por ciento de toda la superficie del centro de datos, pero solo el 5 por ciento del número total de centros de datos. Eso significa que el 95 por ciento de los centros de datos actuales (que representan el 60 por ciento de la capacidad total) no están bien posicionados, desde el punto de vista del tamaño y el riesgo, para aprovechar la flexibilidad y la eficiencia del capital que ofrece el centro de datos de tercera generación.

Esto ha llevado al desarrollo del centro de datos de cuarta generación, que aporta las ventajas de la tercera generación al resto del mercado. Esta nueva generación, a la que llamamos Edge2Core, está impulsada por la necesidad que tienen las empresas de integrar a la perfección las instalaciones principales y edge, junto con los recursos de colocation y servicios en la nube, con el objetivo de proporcionar una gestión de la capacidad casi en tiempo real en todos los activos.

Existen ciertos cambios tanto en Thermal Management como en la infraestructura de alimentación que son necesarios para apoyar esta evolución. Hablaremos de los requisitos para Thermal Management en una próxima publicación, mientras que aquí y ahora trataremos las cuatro consideraciones relativas al sistema de alimentación crítica que apoyan esta evolución:

  • El diseño del SAI puede contribuir a un aumento de la flexibilidad y la eficiencia operativas. Los fantásticos modelos de SAI actuales, como Liebert EXL S1, ofrecen mayor densidad de potencia, lo que les permite soportar capacidades más altas en una superficie más pequeña; el funcionamiento tri-estado permite adaptar el modo de funcionamiento a la calidad de la alimentación eléctrica entrante; y la escalabilidad en el nivel de unidad reduce el coste inicial a la vez que mantiene la flexibilidad futura.
  • Otra característica de los nuevos modelos de SAI es el soporte de baterías de ión-litio (LiB). Las baterías de plomo-ácido continúan siendo el eslabón débil en muchos sistemas de alimentación de centros de datos de segunda generación; ahora, las baterías LiB ofrecen una solución para fortalecer ese eslabón débil. Las baterías LiB tienen mayores densidades de potencia que las baterías de plomo-ácido, lo que permite ahorrar en peso y espacio. También pueden funcionar de forma segura a temperaturas ambiente más elevadas sin degradarse, lo que supone un ahorro en costes de refrigeración. Y lo que es más importante, pueden durar hasta cuatro veces más que las baterías de plomo-ácido, lo que mejora la fiabilidad y reduce los costes de sustitución.
  • La tercera consideración relativa al sistema de alimentación es la distribución de la alimentación. Las nuevas PDU soportan mayor flexibilidad, ya que permiten el reaprovisionamiento de componentes sin tener que cortar el suministro eléctrico. Además, al integrar la PDU en la arquitectura de distribución desde la propia fábrica, se eliminan los componentes redundantes, lo que supone una implementación más rápida, un coste menor y una superficie ocupada más pequeña.
  • Por último, existen ciertas oportunidades que favorecen la evolución de la arquitectura del SAI con el objetivo de generar una utilización y una escalabilidad mayores. Muchas empresas se están dando cuenta de que pueden pasar de una arquitectura 2N + 1 a otra 2N, o de una arquitectura 2N a otra de reserva, y obtener una utilización y una flexibilidad mayores a la vez que mantienen la redundancia que necesitan para alcanzar sus objetivos de disponibilidad.

Las ventajas de cada estrategia son muy atractivas; sin embargo, los administradores de centros de datos que han desarrollado e implementado con éxito un enfoque de centro de datos de segunda generación miran con recelo cualquier cambio destinado a equipos que funcionan perfectamente. En general, sus preocupaciones se clasifican en cuatro categorías:

  1. Mi personal de operaciones está cómodo con nuestro enfoque actual, que proporciona la disponibilidad que necesitamos. ¿Cómo puedo asegurarme de que aceptarán estos cambios, que quizá consideren demasiado radicales?
  2. Nos gustan algunos de estos componentes, pero estamos bien como estamos. ¿Debo aplicar cada una de las estrategias para aprovechar las ventajas del centro de datos de cuarta generación?
  3. ¿Funcionará en mi centro de datos? ¿Cómo lo adapto a mis requisitos y equipos específicos?
  4. No vamos a construir ningún centro de datos nuevo. ¿Podemos aplicarlo a una instalación existente sin interrumpir nuestras operaciones ni retirar ningún equipo que funcione sin problemas?

Son preguntas complejas que debemos responder en función de las circunstancias específicas de cada situación. No obstante, hay algunos principios generales que se aplican a todos los casos.

En primer lugar, es fundamental sentirse cómodo con las tecnologías y arquitecturas antes de hacer cualquier cambio. Hemos visto a administradores de centros de datos que al principio se mostraban escépticos sobre la disposición de sus organizaciones a implementar estrategias de cuarta generación y que, tras evaluar las tecnologías y arquitecturas relativas a su centro de datos, se convirtieron en firmes defensores del cambio. Por ejemplo, cierta organización observó que su paso de una arquitectura de SAI 2N + 1 a una arquitectura 2N escalable redujo los costes iniciales más de un 30 por ciento y generó una reducción del 50 por ciento en el coste por kW. Gracias a esta información, el administrador del centro de datos se convirtió en el héroe del cambio en su organización.

Esta organización, por diversos motivos, no se sintió cómoda con las baterías LiB y decidió conservar sus baterías VLRA. No es necesario aplicar las cuatro estrategias para aprovechar las importantes ventajas que ofrece esta generación. Las estrategias son complementarias, aunque cada una de ellas tiene su propio valor; así pues, debemos evaluarlas tanto individualmente como colectivamente. A menudo se pueden aplicar en sitios anticuados sin provocar una interrupción significativa, en función del equipo existente y la configuración de la instalación. No lo sabrá hasta que se reúna con su partner de infraestructura y juntos revisen la viabilidad de cada estrategia.

El Edge Computing crece con fuerza y las organizaciones necesitan una mayor flexibilidad y una mayor eficiencia operativa. El centro de datos corporativo no va a desaparecer, pero sí debe evolucionar desde el modelo de segunda generación para soportar mejor el crecimiento del Edge Computing, aumentar la utilización de activos y la eficiencia operativa, minimizar la complejidad y permitir el control y la gestión automáticos. Acaba de aparecer un camino claro ante los operadores de centros de datos para alcanzar estos objetivos.

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